En el marco del Día Mundial de Prevención del Suicidio, la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, afirmó que la salud mental es un derecho humano y que su cuidado es una responsabilidad compartida entre instituciones, especialistas y sociedad.
Durante el segundo día del Foro Mundial de Salud Mental “El valor de una vida, juntos podemos prevenir el suicidio”, la legisladora llamó a construir un país “donde la vida, la esperanza y los sueños de cada persona siempre tengan un lugar seguro para florecer”.
López Rabadán advirtió que cada año más de nueve mil personas en México se quitan la vida, con una tasa de 6.9 por cada 100 mil habitantes, y que casi la mitad de los casos corresponde a jóvenes de entre 15 y 34 años. “No podemos permanecer indiferentes ante esta realidad que arrebata futuros y sueños”, subrayó.
Reconoció además la labor de organizaciones y especialistas que han impulsado estrategias para atender esta problemática, entre ellas la comunidad internacional Feelink, fundada en Puebla; la Fundación Psicología Sin Fronteras, encabezada por José Guillermo Fouce; y el trabajo de la diputada Liliana Ortiz (PAN), quien desde el DIF municipal de Puebla diseñó la estrategia Equilíbrate y ahora impulsa en el Congreso una propuesta de estrategia nacional de prevención del suicidio.
Por su parte, Ortiz Pérez, integrante de la Comisión de Salud y organizadora del foro, sostuvo que la salud mental ha dejado de ser invisible para convertirse en una causa compartida. “La prevención no puede construirse desde la distancia, sino desde lo local, en las escuelas y las familias. Debemos pasar de la prevención a la acción, porque detrás de cada caso hay familias y comunidades marcadas por duelos y silencios”, afirmó.
La legisladora enfatizó que la salud mental no se resuelve únicamente desde un consultorio, sino mediante entornos comunitarios que permitan pedir ayuda sin estigmas. Recordó que cada año más de 720 mil personas mueren por esta causa en el mundo, y que por cada suicidio hay muchas más personas que lo intentan. “Prevenir el suicidio es responsabilidad de todas y todos”, dijo.
En tanto, representantes de Feelink subrayaron que detrás de cada estadística hay una vida que importa. Roxana Cañedo, gerente de Relaciones Estratégicas, recalcó que cada palabra de aliento puede marcar la diferencia, mientras que Hidalid Martínez, integrante de su consejo directivo, señaló que “prevenir el suicidio requiere conocimiento, experiencia y humanidad en cada palabra”.
En su ponencia, el presidente de la Fundación Psicología Sin Fronteras, José Guillermo Fouce, compartió la experiencia de España en la implementación de estrategias comunitarias de salud desde los municipios, con énfasis en la resiliencia y la promoción del bienestar. “No se trata de medicalizar los malestares de la vida diaria, sino de impulsar la prevención y la promoción de la salud, porque esto salva vidas y potencia vínculos”, apuntó.
De manera previa, en un mensaje en video, la psicoterapeuta Andrea Blanca Castillo advirtió sobre cinco señales críticas de riesgo suicida en estudiantes: aislamiento social, desregulación emocional, cambios en hábitos, desesperanza y problemas con redes de apoyo.
El foro concluyó con un llamado unánime a romper el silencio en torno a la salud mental y a construir políticas públicas que hagan de la prevención del suicidio una causa nacional.


